Proporcionan de forma clara una información que es importante y útil para todos los consumidores.
Facilitan un apoyo práctico a los consumidores para elaborar una dieta variada y equilibrada.
Ofrecen información objetiva, no catalogan los alimentos, ni inducen a interpretaciones erróneas sobre éstos.
Este etiquetado está en línea con las tesis de que “no existen alimentos buenos o malos, sino dietas equilibradas o desequilibradas” y “una correcta educación nutricional no puede estar basada en la existencia de alimentos buenos o malos, prohibidos o permitidos”.